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     Esencialmente se efectúan dos o tres campañas anuales, las cuales dependiendo de su duración y situación geográfica gozará de una mayor participación, la principal se efectúa habitualmente en el mes de Agosto, el resto de ellas serán realizadas aprovechando periodos vacacionales de algunos de los miembros del Club, o bien utilizando puentes y acueductos los que permiten un mejor aprovechamiento de los  esfuerzos realizados y recursos disponibles.

     Estas Campañas vienen definidas por las zonas de trabajo que el Club tiene solicitadas. Las principales son Asturias , Cantabria y Segovia entre otras.

 Crónica de una campaña cualquiera 

     Aunque no todos los Clubes federados en Madrid tienen zona propia de exploración o realizan campañas de trabajo , si existen sin embargo un gran número de ellos que las hacen y entre ellos el C. E. TALPA, que lleva organizando dichas actividades en el Macizo del Cornión en Picos de Europa y en otras zonas desde hace mas de 15 años.

Nosotros empezamos a vivir la campaña desde unos meses antes al comienzo de ésta, cuando en Asamblea decidimos volver a organizar una nueva expedición, donde los miembros participantes invertirán buena parte de sus vacaciones o tiempo libre y efectuará una serie de labores, dependiendo del nivel y la forma física que el propio participante considere que posee, para contribuir a que todo el conjunto de actividades marche sobre ruedas.

  Empezamos formando una comisión organizadora, compuesta por varios miembros del club, entre todos ellos primero se estudia el potencial de la zona, la información y documentación de que dispongamos sobre los agujeros prospectados, marcados o simplemente localizados, y trabajos inacabados en años precedentes. Con todo ello priorizamos una serie de actividades (Pateo, prospección, localización, topografía, reinstalación, fotografía, exploración, etc.), las cuales tendremos que estimar en función de la duración de la campaña, la dificultad de la misma y el número de participantes durante este periodo. Posteriormente hacemos una previsión de material, el cual será comprobado e inventariado, labor realizada por el encargado de turno apoyado por algunos socios. Otro de los miembros se encarga de la intendencia, haciendo los cálculos de comida y raciones a consumir durante nuestra estancia en la zona.

  Una vez hecho todo esto ponemos unos objetivos en cada una de las actividades anteriormente estudiadas, una vez finalizada toda esta parafernalia preliminar ya estamos a punto, mientras  el nerviosismo y la emoción se apodera de nosotros pudiéndose respirar en el ambiente, según se acerca el día señalado como comienzo de la Campaña.

  Estos días previos es un alboroto continuo en el Grupo, se clasifica el material, se embala la comida y se dan los últimos retoques a la organización (permisos, topos, planos, memorias, etc.),dejándolo todo listo para que el día “D” se carguen los coches y arranque la caravana de vehículos con destino al  punto de encuentro fijado previamente (Pozo del Alemán junto al Lago Enol), donde comenzará la ascensión y el porteo de material hasta el lugar destinado a montar el Campamento (Ordiales de Abajo). enclave perteneciente a nuestra zona de trabajo. En las primeras rampas de ascenso, comienza una tenaz lucha con el cansancio, pero una vez caliente y sudoroso, te adaptas psicológicamente al esfuerzo realizado, sintiendo como te palpitan los gemelos, como los tirantes del macuto (de 25 a 40 Kg.) se clavan en los hombros, como el corazón late rítmicamente pero con contundencia, ¼ todas estas sensaciones personales son acompañadas en nuestro recorrido por unos paisajes que se transforman según avanzamos, desde riberas boscosas al inicio, llanas praderas verdes, y pedreras incordiantes, hasta collados pedregosos con aspecto lunar, donde el gris de la caliza se impone como único color. Ya es sabido por aquellos que nos dedicamos a practicar este deporte que “LA ESPELEO ES DURA”, normalmente se vienen realizando dos porteos por persona uno con material personal y otro colectivo (comida, cuerda, etc.), con una duración aproximada de 3 ½  horas, dependiendo claro está del número de participantes, donde se supera un desnivel de 600 a 700 mts. para alcanzar el campamento.

  Una vez montado el campamento y embarcados en la aventura, la comisión organizadora propone una serie de grupos de trabajo, teniendo en cuenta la capacidad técnica, experiencia y labor a

realizar por cada uno de sus componentes.

  Ya estamos metidos en faena, los equipos, cocineros, porteadores, y los que se ocupan de tener abastecido el campamento de Agua,  todos tenemos una misión que cumplir, distinta cada día y alternando las actividades para evitar caer en la rutina y en la monotonía intentando emanar buenas vibraciones. 

  Uno de los momentos más gratificantes para el colectivo, es cuando terminada la jornada espeleológica todos nos ponemos al corriente de lo acaecido en ese día o noche, y empezamos a hacer  las primeras valoraciones colectivas, cuando escuchamos las novedades que nuestros compañeros relatan con respecto a sus experiencias  y las nuevas posibilidades que se abren ante nosotros, sacando conclusiones o tomando las decisiones sobre como abordar las distintas exploraciones y elaborando un Diario de Campaña donde cada se refleja todo ello. Aprovechando toda esta información se estructuran los nuevos equipos de trabajo que atacarán al día siguiente.

  Si la campaña se desarrolla con suerte en cuanto al tiempo, y la progresión de las simas es satisfactoria, aumenta paulatinamente el interés y la emoción de todos los que nos encontramos disfrutando de uno de nuestros “Hobbies”, en parajes y condiciones poco usuales.

  Durante los días posteriores nos abandonan compañeros que tienen otras responsabilidades. Recibimos las nuevas incorporaciones que sin duda aliviarán y refrescarán a los que permanezcan más tiempo. Transcurridos los días, no exentos de experiencias en todos los sentidos, tanto buenos (como cuando se descubre algo prometedor ) como excitantes (tormentas eléctricas, lluvia para recoger el agua tan escasa en estas zonas, ventiscas, etc. ), llegamos al final y se empieza a  desmontar el campamento y las simas, efectuado los primeros desporteos, bastante más duros que los realizados al inicio de la aventura, debido al lógico desgaste sufrido.

  Aprovechamos las últimas noches para hacer balance de la campaña, sabiendo que una vez en casa no finalizó todo, pues aún habrá que lavar el material, pasar a papel los resultados obtenidos, documentar nuestro trabajo y publicarlo. El análisis final viene siendo el mismo, indiferentemente del éxito o decepción de nuestra labor, si bien nos incentiva a volver y continuar en la próxima temporada y más aún si no fue tan buena, aprovechando para corregir errores que seguro se habrán cometido y esperando que las inclemencias del tiempo que no nos permitieron finalizar la campaña como hubiésemos deseado nos respeten.

  Pese a todo ello, y en la mayoría de las ocasiones la sensación que queda entre nosotros es bastante satisfactoria y gratificante, tanto a nivel personal como colectivo, pues se establecen vínculos entre los integrantes que enriquecen claramente nuestra personalidad.. 

   Asturias

    Cantabria

   Segovia